15 septiembre 2010

De trapitos, soles y ovaricas severas

Cuando una mujer acomoda el placard en realidad esta ordenando su vida. No porque nuestro guardarropa sea el eje de nuestra vida y esas cosas que dicen las publicidades de jabón (en realidad un poquito sí). Sino porque es un momento de cara a nosotras mismas.
Por ejemplo, yo acabo de hacerlo con el mío, cosa que hago poco considerando el ritmo de mis días. El resultado es que termina todo hecho un bollo, mezclado y a modo de parva, lo se… un quilombo. Mmm ¿dijimos que el guardarropas es una pequeña versión de nuestras vidas?, ¡claro boluda, con razón!

Pero pensaba, cuando ordeno mi placard hago el recambio de ropa de temporada, me pruebo todo y acepto que mi cuerpo ya no es el mismo que cuando entre a la facultad, hace muchos años ya. Que mis amigos tienen razón cuando dicen que “a los 25 ya no sos más lo que eras a los 18”… ¡la puta, que iluminados, que intelectuales que son! Pero tienen razón los wachos.

Cuestión que me probé todo, evaluando si la cintura sigue con su mismo tamaño, si el culo renovará contrato de locación en el piso más alto un año más o si decidirá mudarse unos milímetros más abajo. Separé lo que ya no uso y muchas veces me dije: “¿en que pensé cuando compré essstoOOO?” y automáticamente sigue: “pero cada vez que lo use me fue bien (guiño guiño)
Y así la pila del out crecía a medida que en el placard aumenta el espacio vacío o acomodado, al menos.

Cada vez que hago recambio de temporada le doy un orden distinto a las cosas, como haciendo un pronóstico de cómo van a ser los siguientes meses.
Esta vez decidí de una vez por todas tirar el buzo que un chongo se dejo hace varios años en casa y que lo usaba a la mañana con pantuflas, cuando me da fiaca vestirme de mí misma. Pero ya está en la pila de las donaciones. Temporada nueva, chongo nuevo… además necesito algo más actualizado, no se… uno con capucha, un color más vivo, un talle más grande, ALGO DISTINTO, basta del buzito con el nombre de una banda de grunge. Camino a los 25 ya es hora de cambiar de estilo.

Y así, me acuerdo de las noches de ese vestido negro, me reencuentro con accesorios que tire enojada al fondo del cajón después de una pelea cualquier día a cualquier hora, o cosas que me compre de puro descaro no más.

Cuestión que mi placard está acomodado, esperando nuevas prendas y yo, nuevos chongos.
Es verano, la bici elíptica y yo somos grandes amigas. Pienso hacer uso y abuso de los trapitos, eso sí… cuidado con el sol.

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